
Aunque oficialmente se celebra el 1 y 2 de noviembre, el Día de Muertos comienza a vibrar desde principios de octubre, entre altares adornados, campañas digitales y hashtags en tendencia, esta increíble tradición mexicana se ha transformado en un fenómeno global que cada año cruza fronteras con una fuerza imparable. Lo que alguna vez fue una conmemoración íntima para honrar a los seres queridos fallecidos se ha convertido en una narrativa cultural poderosa, impulsada por el alcance de las redes sociales y la cultura pop, conectando el pasado ancestral con un futuro digital.
El ascenso global del Día de Muertos tiene sus raíces en la cultura pop, amplificado por el poder de las plataformas digitales. Todo despegó con Spectre (2015), cuando James Bond desfiló entre calaveras gigantes en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Esta escena icónica terminó inspirando el ahora famoso Desfile oficial del Día de Muertos, que en 2023 atrajo a más de 1.2 millones de asistentes y generó una derrama económica de 1,600 millones de pesos, según la Secretaría de Turismo de la Ciudad de México. Luego, Coco (2017) de Pixar llevó la tradición a audiencias globales, recaudando más de 900 millones de dólares y siendo traducida a más de 30 idiomas, tocando corazones con el simbolismo mexicano.
El mundo digital ha sido el gran catalizador, en plataformas como TikTok, el hashtag #DíaDeMuertos acumula miles de millones de visualizaciones, con un crecimiento exponencial cada octubre, otro ejemplo es Pinterest, donde las búsquedas de “altar de muertos” aumentan un 400% anual, mientras que en Instagram y TikTok, los tutoriales de maquillaje de calavera y guías para ofrendas generan millones de interacciones. Esta viralidad ha llevado la festividad a países como Estados Unidos, donde residen más de 37 millones de personas de origen mexicano, y a ciudades como Tokio, París y Sídney, donde se organizan eventos culturales. Según la Secretaría de Turismo de México, el turismo relacionado con la festividad generó más de 18 mil millones de pesos en 2024. Además, datos de Statista muestran un aumento del 230% en el consumo de productos culturales latinos en la última década, con el Día de Muertos como protagonista.
El Día de Muertos ha trascendido su carácter espiritual para convertirse en una industria en auge. En 2024, los consumidores mexicanos gastaron aproximadamente 45.3 mil millones de pesos (unos 2.3 mil millones de dólares) en la festividad, un 10% más que en 2023, según la Secretaría de Turismo. Esto abarca desde flores de cempasúchil y pan de muerto hasta decoraciones y turismo, con una ocupación hotelera promedio del 64% a nivel nacional.
En el ámbito internacional, especialmente en Estados Unidos, la festividad se ha integrado al calendario cultural; museos, parques temáticos y marcas globales adoptan la estética mexicana para conectar con audiencias multiculturales. Por ejemplo, Mattel lanzó su primera Barbie Día de Muertos en 2019, y desde entonces, cada edición anual, con vestidos bordados, coronas de flores y maquillaje de calavera, se agota en cuestión de horas. En 2025, estas muñecas alcanzan precios de reventa superiores a los 100 dólares en plataformas como Amazon y Walmart. Marcas como Nike, Pandora y hasta Disney han seguido el ejemplo con colecciones temáticas que capitalizan la estética mexicana.
El comercio digital impulsa aún más esta tendencia, las campañas en redes sociales, lideradas por influencers y contenido patrocinado, han creado un ecosistema donde la tradición se monetiza a través de e-commerce. En 2024, las ventas en línea de productos relacionados con el Día de Muertos crecieron un 15% respecto al año anterior, según estimaciones de mercado.
Pero este fenómeno no se ha quedado solo en las ventas, la digitalización también ha llevado el Día de Muertos a fronteras que no nos imaginábamos; en 2022, Meta lanzó una experiencia de realidad virtual titulada “Día de Muertos en el Metaverso”, que atrajo más de 2 millones de visitas globales, permitiendo a usuarios crear altares virtuales. En 2024 y 2025, eventos como el Viva la Calaca Festival en Decentraland han continuado esta tendencia, con desfiles virtuales y ofrendas digitales que conectan a participantes de todo el mundo. Google, por su parte, contribuye con doodles anuales y filtros de realidad aumentada que permiten explorar la historia de la festividad o decorar altares virtuales.
Plataformas como Instagram y TikTok amplifican esta evolución. En 2025, experiencias inmersivas como el festival “Colors of México” en Las Vegas combinan elementos físicos y digitales, atrayendo a audiencias globales. Miles de creadores, ilustradores y artistas reinterpretan la tradición en reels, videos y arte digital, convirtiendo el Día de Muertos en una celebración colectiva que se adapta al lenguaje de la era moderna sin perder su carga emocional.
Pero en medio de toda esta efervescencia digital y comercial, es necesario hacer una pausa y cuestionarnos: ¿estamos honrando verdaderamente la esencia del Día de Muertos, o lo estamos reduciendo a un commodity estético para el consumo masivo? La globalización de esta tradición, aunque enriquece su visibilidad, trae consigo sombras críticas: la apropiación cultural por parte de marcas transnacionales que extraen elementos visuales, (catrinas, colores vibrantes, pétalos de cempasúchil, entre otros), sin reconocer ni retribuir a las comunidades indígenas que la originaron. Esta dinámica no sólo diluye el significado profundo de honrar a los difuntos y celebrar la continuidad de la vida, sino que también perpetúa desigualdades, donde el beneficio económico fluye hacia corporaciones globales mientras las raíces culturales mexicanas, declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, enfrentan el riesgo de ser eclipsadas por versiones superficiales y comercializadas.
Esta crítica se extiende al ámbito digital, donde algoritmos priorizan la viralidad sobre la profundidad. En TikTok o Instagram, un reel con maquillaje de catrina puede acumular millones de vistas, pero ¿cuántos de esos espectadores comprenden la fusión de cosmovisiones prehispánicas y católicas que sustenta la festividad? La hipercomercialización, ejemplificada por ediciones limitadas de productos como la Barbie Día de Muertos, genera derramas económicas impresionantes, pero también fomenta un consumismo efímero que desplaza prácticas comunitarias auténticas, como la elaboración artesanal de ofrendas en pueblos originarios. Estudios indican que, mientras el mercado crece un 10-15% anual, comunidades rurales en estados como Michoacán o Oaxaca luchan por preservar sus rituales frente a la invasión turística y la explotación de recursos como el cempasúchil, cuya producción masiva amenaza los ecosistemas locales.
Sin embargo, esta crítica no busca rechazar el progreso, sino equilibrarlo con responsabilidad. Marcas como Netflix, al colaborar con artistas mexicanos en campañas que narran historias auténticas, o Google México, que usa doodles para educar sobre el simbolismo cultural, demuestran que la innovación digital puede amplificar sin apropiar. En redes sociales, incentivar el intercambio de relatos personales y rituales familiares puede contrarrestar la superficialidad, transformando filtros AR en puentes hacia la comprensión genuina. Porque el Día de Muertos, en su esencia pura, es una forma de resistencia: contra el olvido, contra la homogeneización cultural impuesta por el capitalismo global. En esta era de algoritmos, nos invita a resistir la tentación de lo superficial, a recordar que la memoria colectiva no se vende en estanterías virtuales, sino que se nutre en conexiones humanas profundas.
En octubre, cuando las campañas digitales inundan las pantallas y los altares virtuales cobran vida, el Día de Muertos se erige como una temporada cultural que trasciende fechas calendáricas. Más allá de las métricas de engagement y las cifras de ventas, esta festividad nos convoca a una reflexión continua: mantener viva la esencia mexicana, asegurando que su legado, ancestral, vibrante y resiliente, perdure en cada altar, físico o digital, resistiendo las presiones del mundo moderno.
Geraldine Cárdenas M.
@geraldcm18