En una era donde las campañas publicitarias pueden convertirse en campos de batalla ideológicos, ¿es posible que un simple juego de palabras sobre "genes" y "jeans" revele divisiones más profundas en la sociedad, o simplemente destaca cómo el marketing moderno prospera en la controversia? La campaña de American Eagle con Sydney Sweeney, lanzada en julio de 2025, ha transformado un anuncio de moda en un espejo de las divisiones sociales actuales, tocando temas de raza, belleza y polarización política. Mientras los memes vuelan por las redes y las acciones bursátiles se disparan, algunos ven en esto un regreso audaz a la publicidad provocativa y otros lo interpretan como un retroceso insensible.
Como un relámpago en un cielo despejado, American Eagle desató su campaña "Sydney Sweeney Has Great Jeans" el 23 de julio de 2025, apostando todo por reconectar con la Generación Z y los millennials a través de un revival de estilos denim de los 2000. Sweeney, la estrella ascendente de "Euphoria" y "The White Lotus", no solo prestó su imagen: co-diseñó "The Sydney Jean", un modelo de edición limitada adornado con mariposas que simbolizan la resiliencia contra la violencia doméstica. Cada venta destina ganancias a Crisis Text Line, una línea de apoyo para salud mental y víctimas de abuso, convirtiendo la moda en una causa con impacto real.
La marca no escatimó en espectáculo: vallas en Times Square, proyecciones en el icónico Sphere de Las Vegas y filtros de realidad aumentada en Snapchat que permitían a los usuarios "probarse" los jeans virtualmente. Craig Brommers, CMO de American Eagle, la calificó como su inversión publicitaria más audaz hasta la fecha, diseñada para capturar la esencia juguetona y confiada de la juventud. Pero el lanzamiento no fue solo un desfile: las menciones en redes explotaron 18 veces, de un promedio diario de 67 a más de 33,000, según análisis de Signal AI y PeakMetrics. Algunos lo aplaudieron como un guiño nostálgico a campañas legendarias, como la de Brooke Shields para Calvin Klein en los 80, pero otros lo vieron como una señal de exclusión y sexualización en una era de diversidad. The New York Times lo pintó como un "faro para discursos espinosos", elevando a Sweeney a un ícono involuntario de polémica.
¿Pero qué pasó con “genes” y “jeans”? El epicentro de la controversia fue el juego de palabras entre "genes" (genes genéticos) y "jeans" (pantalones vaqueros). En un video teaser, Sweeney dice: "Genes are passed down from parents to offspring, often determining traits like hair color, personality, and even eye color... My jeans are blue." Para muchos, esta alusión resultó problemática, especialmente con una actriz blanca, rubia y de ojos azules, evocando connotaciones de eugenesia o superioridad racial. En redes, se desató un vendaval de acusaciones: "propaganda nazi" o "silbido para supremacistas", argumentando que perpetúa estándares de belleza eurocéntricos en tiempos de #BlackLivesMatter y body positivity.
Vanity Fair lo describió como un "intento falto de originalidad" que recuerda campañas de los 80 sin conciencia cultural actual, cuestionando si era un retroceso intencional o un error de tono. NPR analizó si esto marca un cambio en la publicidad, alejándose de la inclusión hacia un enfoque más provocador.
Respuesta y resultados
American Eagle no se quedó callada, el 1 de agosto de 2025, publicó en Instagram: "'Sydney Sweeney Has Great Jeans' is and always was about the jeans. Her jeans. Her story. We'll continue to celebrate how everyone wears their AE jeans with confidence, their way." A pesar del backlash, los números cantan victoria: las acciones subieron inicialmente 10-18%, añadiendo cientos de millones al valor de mercado, y un pico extra del 23% tras un inesperado elogio de Donald Trump. "The Sydney Jean" voló de las estanterías en 48 horas, recaudando casi 2 millones de dólares para Crisis Text Line.
En redes, el hashtag #GreatJeans alcanzó millones de vistas, con posts como el de @CL4WS_OUT ampliando la conversación. Un análisis de PeakMetrics reveló que el 63,7% de las publicaciones eran favorables, aunque el 36,3% incluía acusaciones de racismo.
¿Cuenta como ganancia o retroceso?
Pese a la controversia, el sentimiento general no fue uniformemente negativo. Fuentes como Retail Brew confirmaron que la mayoría de posts en TikTok y X eran positivos, viendo el anuncio como un regreso a la publicidad audaz. Sin embargo, medios como Vanity Fair lo tildaron de "insensible e inconsistente con valores inclusivos", comparándolo con campañas pasadas que ignoraban diversidad. El debate plantea si fue una victoria en visibilidad o un paso atrás en sensibilidad cultural, con expertos en NPR sugiriendo que podría indicar un giro hacia anuncios menos "woke". Datos de Google Trends muestran que las búsquedas por American Eagle alcanzaron su pico en 20 años, pero el tráfico en tiendas cayó un 4% según PassBy.
La onda expansiva rebotó más allá de los jeans, infiltrándose en la cultura pop como un virus contagioso. Lizzo, la reina del empoderamiento, la parodió en su track "I’m Goin’ In Till October", con letras que desafían estándares de belleza opresivos. En el arena política, Trump la alabó como "el anuncio más caliente", catapultando las acciones y polarizando el debate, mientras Vox y CNN diseccionaron temas de eugenesia en artículos virales, generando memes que dividieron timelines.
Al cerrar el telón, el enigma persiste: ¿fue un juego de palabras ingenioso que avivó la mecha cultural o una provocación innecesaria? Los datos hablan claro: un aumento de 18x en menciones, un pico bursátil del 23% y ventas récord, demuestran que la controversia impulsó la visibilidad más allá de la marca. Sin embargo, con un 36,3% de sentimiento negativo y críticas por insensitividad, también resalta divisiones persistentes. En un mercado donde la atención es oro, American Eagle logró su objetivo, pero a costa de alienar a algunos. ¿Provocación intencional o coincidencia? Los números sugieren que, positivo o negativo, el ruido fue rentable.
Geraldine Cárdenas M.
@geraldcm18