Imagina deslizar tu dedo por un video viral de un creador probando un gadget innovador, reírte con su reseña honesta y, en segundos, agregar el producto a tu carrito sin abandonar la app. Lo que comenzó como una plataforma de entretenimiento efímero se ha transformado en un coloso comercial: TikTok Shop, donde el shoppertainment —la fusión de compras y diversión— generó un valor bruto de mercancía (GMV) global de 33.2 mil millones de dólares en 2024.
Lejos de desacelerarse, el modelo se aceleró en 2025: solo en los primeros seis meses del año, TikTok Shop ya había recaudado alrededor de 26.2 mil millones de dólares, impulsando proyecciones de mercado que estiman que el GMV anual podría acercarse a los 66 mil millones al cierre del año. Más que una moda viral, este crecimiento marca el inicio de una era donde el e-commerce se vuelve intuitivo, social y profundamente impulsivo.
Del scroll al carrito: la compra se volvió un acto impulsivo (y emocional)
TikTok ha reinventado el camino del consumidor al eliminar casi por completo las barreras entre el descubrimiento y la compra. En lugar de redirigir a sitios externos, los videos se convierten en vitrinas interactivas: un creador prueba un labial, muestra el resultado en tiempo real y el botón de compra aparece al instante.
Este enfoque prioriza la emoción y la narrativa por encima de las fichas técnicas. La decisión de compra ya no nace de una búsqueda racional, sino de la identificación con el creador, la estética del video o el fear of missing out. El resultado es un ecosistema donde las tendencias virales agotan inventarios en cuestión de horas, especialmente en categorías como belleza, moda y gadgets accesibles.
En mercados como Estados Unidos, el número de compradores dentro de TikTok Shop ya supera los 70 millones de usuarios, reflejando cómo esta inmediatez está modificando los hábitos de consumo y desplazando parte del tráfico que antes pertenecía al e-commerce tradicional.
Las transmisiones en vivo son uno de los motores más potentes y por supuesto más visibles del ecosistema TikTok Shop. Este formato, ampliamente consolidado en Asia, combina demostraciones en tiempo real, storytelling, interacción directa con la audiencia y promociones exclusivas de corta duración.
En China, a través de Douyin (la versión local de TikTok), el live commerce ya mueve cifras que superan los 400 mil millones de dólares anuales, marcando el estándar global. En Occidente, el fenómeno avanza a un ritmo distinto, pero constante: en Estados Unidos, el GMV de TikTok Shop pasó de cifras prácticamente marginales en 2023 a superar los mil millones de dólares mensuales en 2025, con los lives jugando un papel clave en fechas y campañas específicas.
Para marcas emergentes, esto representa una ventaja competitiva inédita: una transmisión desde casa puede generar ventas masivas en minutos, sin necesidad de grandes presupuestos publicitarios ni infraestructuras complejas. El resultado es un comercio que no duerme y que capitaliza los momentos de consumo espontáneo, incluso fuera del horario tradicional de compra.
TikTok Shop ha llevado la economía del creador a una nueva fase. Los influencers ya no son solo promotores: son vendedores directos, con comisiones claras, enlaces de compra integrados y métricas de conversión en tiempo real.
Actualmente, más de 15 millones de vendedores activos operan dentro de la plataforma a nivel global, muchos de ellos creadores especializados en nichos como skincare, maquillaje, tecnología de bajo costo y moda. Esta profesionalización ha impulsado un contenido cada vez más orientado a la conversión, donde la autenticidad no es un valor simbólico, sino un factor clave para vender.
La confianza se convierte en moneda: cuando el creador recomienda, la audiencia compra; cuando exagera o pierde credibilidad, el algoritmo y los usuarios lo penalizan rápidamente.
Latinoamérica se perfila como uno de los próximos grandes escenarios para TikTok Shop. Países como México, Brasil y Colombia, líderes en adopción digital y consumo de contenido, ya muestran señales claras de tracción: marcas nativas creadas exclusivamente para la plataforma, creadores que funcionan como puntos de venta independientes y categorías dominadas por productos accesibles y altamente visuales.
Maquillaje económico, accesorios, tecnología funcional y moda rápida concentran gran parte de las ventas, impulsadas por lives y tendencias virales. En el caso de Brasil, algunos análisis estiman que TikTok Shop podría capturar entre el 5% y el 9% del mercado de e-commerce en los próximos tres años, una cifra nada menor en una región históricamente dominada por marketplaces tradicionales.
Para emprendedores locales, el atractivo es evidente: crecer sin una infraestructura pesada, apalancándose en el algoritmo y en la creatividad como principal canal de adquisición.
El potencial es enorme, pero no está exento de fricciones. La competencia por precios bajos ha saturado ciertas categorías con productos prácticamente idénticos, mientras que la presión por producir contenido constante empieza a pasar factura a muchos creadores. A esto se suman desafíos logísticos, especialmente en regiones con infraestructura irregular, y debates crecientes sobre la transparencia en reseñas patrocinadas.
TikTok ha respondido ajustando políticas, fortaleciendo la moderación y ampliando herramientas para marcas y vendedores, como programas de live shopping más estructurados y soporte logístico integrado. El reto será encontrar el equilibrio entre crecimiento acelerado y sostenibilidad del ecosistema.
TikTok Shop no elimina al e-commerce tradicional, pero sí lo reconfigura. Las compras dejan de ser un acto planificado para convertirse en una experiencia social, visual y espontánea. Menos búsquedas deliberadas, más descubrimientos inesperados; menos plataformas aisladas, más ecosistemas integrados.
Volviendo al inicio, ese simple scroll que termina en el carrito no es solo una comodidad: es la señal de una nueva frontera comercial donde el entretenimiento y las ventas convergen. Y todo indica que este modelo no es una moda pasajera, sino una de las bases sobre las que se construirá el futuro del retail digital.
Geraldine Cárdenas M.
@geraldcm18